martes, 1 de mayo de 2012

Fanatismos: en el nombre de Dios

¿Cuáles son los peligros del fanatismo religioso?


Conviene precisar lo que se entiende por “fanatismo”. Es común que personas poco afectas a la práctica religiosa tachen de fanático todo aquel que toma en serio la Religión, cumpliendo conscientemente sus preceptos. No es ciertamente esto lo que el autor de la pregunta tiene en vista. Más probablemente él quiere referirse a aquellos que, llevados por una comprensión errónea de su profesión religiosa, reaccionan destempladamente contra cualquier pretendido insulto a su religión. Allí se configura perfectamente el peligro del fanatismo religioso. El combate a los errores y herejías, incluso cuando es llevado a las últimas consecuencias, siempre debe partir de un equilibrio del alma que ama el bien y odia el mal. No es por ceguera de alma (fanatismo), sino por amor a la verdad.
Uno de los ataques contra mezquitas, en la lucha entre chiitas y sunitas, en Irak

Otra manifestación del fanatismo religioso sería querer imponer la conversión de los infieles por medio de la fuerza, como consta en el “Corán” de los mahometanos, según la célebre fórmula “o crees o mueres”, de la cual hay ejemplos históricos célebres, sistemáticamente condenados por la Iglesia.
Por fin, los actos de terrorismo transmitidos diariamente por la prensa, en las más diversas partes del mundo, son una manifestación de los abismos de crueldad a que puede llegar un hombre deformado por el fanatismo.
Pero, conviene repetir, esto nada tiene que ver con una sana y fervorosa dedicación a un auténtico ideal religioso. No confundamos una cosa con otra. Lo contrario sería caer en un fanatismo antirreligioso... ¡Existen ejemplos de esto en las sociedades modernas!

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