¿Cuáles son los peligros del fanatismo religioso?
Conviene precisar lo que se entiende por “fanatismo”. Es
común que personas poco afectas a la práctica religiosa tachen de
fanático todo aquel que toma en serio la Religión, cumpliendo
conscientemente sus preceptos. No es ciertamente esto lo que el autor de
la pregunta tiene en vista. Más probablemente él quiere referirse a
aquellos que, llevados por una comprensión errónea de su profesión
religiosa, reaccionan destempladamente contra cualquier pretendido
insulto a su religión. Allí se configura perfectamente el peligro del
fanatismo religioso. El combate a los errores y herejías, incluso cuando
es llevado a las últimas consecuencias, siempre debe partir de un
equilibrio del alma que ama el bien y odia el mal. No es por ceguera de
alma (fanatismo), sino por amor a la verdad.
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Otra manifestación del fanatismo religioso sería querer
imponer la conversión de los infieles por medio de la fuerza, como
consta en el “Corán” de los mahometanos, según la célebre fórmula “o
crees o mueres”, de la cual hay ejemplos históricos célebres,
sistemáticamente condenados por la Iglesia.
Por fin, los actos de terrorismo transmitidos
diariamente por la prensa, en las más diversas partes del mundo, son una
manifestación de los abismos de crueldad a que puede llegar un hombre
deformado por el fanatismo.
Pero, conviene repetir, esto nada tiene que ver con una
sana y fervorosa dedicación a un auténtico ideal religioso. No
confundamos una cosa con otra. Lo contrario sería caer en un fanatismo
antirreligioso... ¡Existen ejemplos de esto en las sociedades modernas!
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